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domingo, 26 de julio de 2020

Borrador de reforma judicial plantea plan de choque para descongestión Documento del Minjusticia fija reglas para suspensión y juzgamiento de magistrados investigados. eltiempo.com/justicia/

Borrador de reforma judicial plantea plan de choque para descongestión

Documento del Minjusticia fija reglas para suspensión y juzgamiento de magistrados investigados.
Ministra de Justicia y Consejo de Estado
La ministra de Justicia, Margarita Cabello, ha estado en conversación con las cortes para recoger sus propuestas sobre el proyecto de reforma. En la foto, una reunión con el Consejo de Estado.
Por: Justicia
 
23 de julio 2020 , 09:21 p.m.
Cambios a las reglas de elección de los magistrados de las altas cortes, la posibilidad de que ellos mismos suspendan a sus pares inmersos en posibles irregularidades y un ambicioso plan de choque para descongestionar a la justicia hacen parte de los nuevos puntos incluidos en el último borrador de reforma judicial que prepara el Gobierno.

Para evitar que en la elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado se registren demoras y dilaciones, como las que recientemente pusieron en vilo la continuidad de la Suprema, se establece que si al cabo de quince días de la primera votación no se obtiene la mayoría calificada, la elección se hará por mayoría simple.
El borrador señala que esos procesos de elección se deben dar luego “de una convocatoria pública reglada, en la que se fijen requisitos y procedimientos que garanticen los principios de publicidad, transparencia, participación ciudadana, equidad de género y criterios de mérito para su selección”.

Igualmente se propone reducir a cinco –hoy son seis– los miembros del Consejo Superior de la Judicatura, que administra la rama, y que de estos dos sean elegidos por la Corte Suprema, uno por la Corte Constitucional y dos por el Consejo de Estado.

En el texto del borrador del acto legislativo, conocido por EL TIEMPO, además de mantener la idea inicial de incrementar el periodo de los magistrados de 8 a 12 años, y aumentar los requisitos, el proyecto propone que la mayoría calificada de cada corte pueda suspender hasta por seis meses del ejercicio del cargo al magistrado cuya “conducta afecte de manera grave la confianza pública en la corporación o en la administración de justicia”.
Esto permitiría evitar que se registren casos como el del cuestionado exmagistrado Jorge Pretelt, quien se atornilló al cargo a pesar de los cuestionamientos en su contra por un presunto caso de corrupción por el que terminó siendo apartado del cargo por el Senado.

A esto se suma que se plantea acelerar las investigaciones en la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes frente al caso puntual de los procesos contra magistrados de las altas cortes, que son de su competencia. Así, luego de la suspensión del togado se tendrá un plazo máximo de seis meses para que la Comisión resuelva si hay lugar a formular una acusación en su contra.

La propuesta especifica claramente que ningún magistrado puede continuar en su cargo una vez termine su periodo.

La ministra de Justicia, Margarita Cabello, le dijo a este diario que este borrador es el producto de un año de trabajo y consultas en el que se han ido recogiendo las propuestas de las partes. Añadió que se entregó a las cortes para recibir sus opiniones sobre el avance del texto que iría al Congreso. El Gobierno sigue analizando si alcanza a presentar el proyecto en la presente legislatura o si lo hace en marzo de 2021.
Virtualidad judicialLa iniciativa abre la puerta para que en un plazo máximo de 8 meses tras la promulgación del acto legislativo, la Fiscalía General y el Consejo Superior de la Judicatura presenten un plan de descongestión judicial a tres años para poner al día los procesos que se siguen acumulando en los despachos.

El plan tendría que incluir las estadísticas de congestión de cada despacho y tribunal, el cálculo de la plata que se necesitaría para aplicarlo con éxito y un cronograma de cumplimiento.

Cuando termine el plan de choque, dice el documento, se adoptarán medidas “para ajustar las cargas laborales y atender de manera eficiente las necesidades de justicia en los territorios”.
Como parte del plan, el Gobierno señala que presentarán iniciativas para dejar de judicializar algunas conductas y promover otros mecanismos alternativos para solucionar los conflictos.

Ante la situación que ha vivido la justicia en medio de la pandemia, en la norma se incluyó una modificación que promueve la virtualidad aprovechando “tecnologías de la información y las comunicaciones y de los recursos que permitan garantizar la prestación continua del servicio de justicia”.

Añade que para administrar justicia “se podrán utilizar cualesquiera de los canales digitales, con respeto a las garantías constitucionales y los requisitos previstos en el procedimiento que los regule. El Estado deberá promover el acceso a tales canales en condiciones de igualdad”.
Las personas que demanden la tutela de sus derechos e intereses tienen derecho a hacerlo a través de los mecanismos tecnológicos y digitales que para el efecto se establezcan
Incluso en el texto se plantea que se podrán establecer obligaciones a las autoridades locales para garantizar la consulta de las comunicaciones que faciliten el acceso a la justicia en los territorios.

“Las personas que demanden la tutela de sus derechos e intereses tienen derecho a hacerlo a través de los mecanismos tecnológicos y digitales que para el efecto se establezcan. Se garantizará el acceso a dichas herramientas para el trámite de todos los procesos y acciones judiciales, en condiciones de igualdad”, se lee en el documento.
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martes, 23 de junio de 2020

Miniconstituyente para reformarjusticia, una salida 'sensata e idónea’ Así lo afirma Hernando Herrera, presidente de la Corporación Excelencia en la Justicia. eltiempo.com/justicia/investigacion/

Miniconstituyente para reformarjusticia, una salida 'sensata e idónea’

Así lo afirma Hernando Herrera, presidente de la Corporación Excelencia en la Justicia.
Hernando Herrera
Hernando Herrera, presidente de la Corporación Excelencia en la Justicia. 
Foto: Cortesía Corporación Excelencia en la Justicia.

Por: María Isabel Rueda
 
23 de junio 2020 , 02:20 a.m.
El presidente de la Corporación Excelencia en la Justicia, Hernando Herrera, apoya la propuesta de una miniconstituyente para reformar la justicia. Advierte que denunciará oportunamente intentos de las Cortes de hacer política electorera alrededor de la elección del próximo Procurador.

A usted, entre otros, se le debe haber desbaratado un multimillonario contrato que tenía listo para adjudicar la Registraduría, para adelantar las elecciones de juventudes. ¿Por qué dijo al aire, en su programa de Caracol, que si a usted le pasaba algo, miraran a los lados del Registrador?

Asumir una lucha contra la corrupción tiene en Colombia sus costos. Desde la Corporación Excelencia en la Justicia no vamos a cejar ni empeño ni esfuerzo por librar al país de ese flagelo de la corrupción.

Pero no deja de ser una afirmación muy delicada. Ya pasada la calentura, ¿qué fue lo que a usted lo aterró de ese contrato?

Se pretendía adjudicar mediante el sistema abreviado de la contratación pública, y no mediante la modalidad ordinaria, bajo el supuesto argumento, absolutamente risible, de que las elecciones de la juventud estaban ligadas a un propósito de seguridad nacional.

El registrador Álex Vega alega que el mismo sistema se usa desde hace treinta años…

Claro, pero lo que no señala específicamente es que eso se iba a dar bajo una condición específica concreta, que es esta dura pandemia. Segundo, la Procuraduría detalló que no había exámenes ni estudios rigurosos en materia financiera. Tercero, no se aseguraba con esos pliegos una libre concurrencia para que la mayor parte de posibles oferentes pudieran participar. Feriar en este momento 120.000 millones de pesos para unas elecciones que ciertamente no se van a hacer este año sino el próximo resultaba absolutamente un despropósito.

¿Qué tanta oposición encontró de parte del Registrador?

Le enviamos derechos de petición. Primero, ¿con quién se reunió el Registrador en su despacho? ¿Entre ellos existen proveedores y eventuales proveedores que participarían en esa licitación?

¿Y la respuesta?

Todavía la esperamos.

Lo acompañaron en su denuncia varios periodistas…

Conté con el apoyo muy importante de Gustavo Gómez en Caracol y de Juan Pablo Calvás desde La W, y las denuncias que se recogieron en su columna de EL TIEMPO, denominada ‘El derrochón’. Y, por supuesto, la gestión del Procurador, del Fiscal y del Contralor, que al unísono y por primera vez le solicitaron a un funcionario público la suspensión de un trámite de licitación.

Por fortuna no hubo que mirar hacia la Registraduría, porque a usted no le pasó nada y ganó su pelea…

Hay un dicho de un amigo mío y es que no hay chiquito que no sea bravo, y yo mido menos de uno setenta. Tal vez la única cualidad de la que presumo es tener coraje. Y le cuento esta anécdota personal: cuando yo tenía unos 16 años, a nuestra casa de familia se metieron unos ladrones y yo confronté directamente a uno, al que tenía el revólver y forcejeé incluso con él. Ante la sorpresa, salieron corriendo. De ese momento acuño también esta otra frase: yo no nací cuando nació el miedo. (Risas)

¿Cómo les va a aplicar ese dicho a otras misiones que tiene usted al frente de la Corporación, como la repetidamente fallida reforma de la justicia?

La reforma de la justicia es un potro cerrero, y, de hecho, ha tumbado varios ministros…

Y han pasado varios gobiernos…

Exactamente. Llevamos en más de seis los intentos de reforma de la justicia.

El exministro, exfiscal y exprocurador Alfonso Gómez Méndez acaba de proponer, ante el desespero de tanto fracaso y la postración de la justicia, el mecanismo de una miniconstituyente para hacer por fin esa reforma… ¿Qué opina?

Nos parece una excelente idea. Quisiera citar esa frase de García Lorca de que el más terrible de los sentimientos es el de tener la esperanza perdida. Esa propuesta que le lanza al país el doctor Gómez Méndez me parece muy sensata y una salida institucional idónea. La reforma es urgente. Como decía otro conocido poeta, Antonio Machado, es el momento de cumplir las promesas porque ayer no lo hicimos y mañana será tarde. Sería una constituyente restringida al tema de la justicia. Y aminora la posibilidad de cabildeo, para que los magistrados no se paseen orondos por el Congreso buscando ampliaciones de períodos o que no se les quite las facultades electorales.

Otra elección en la que seguramente usted tendrá mucho que ver y opinar, así no participe directamente en ella, es en la del próximo Procurador. ¿Cómo cree que se debe mantener la independencia, si aquí estamos hablando de que hay candidatos del Gobierno, como la doctora Margarita Cabello; del actual Procurador, como su segundo de a bordo; del Congreso, como su secretario, el señor Eljach…?

La Corte Suprema y el Consejo de Estado, que tienen esa función de nominar a dos personas, junto con el que escoja el Presidente, para conformar la terna para Procurador, tienen en este momento un reto histórico. Podría ser esta la última vez, si se eliminan las facultades electorales, que esos órganos tengan esa función. Por eso, la recomendación fundamental que nosotros hemos hecho es velar por tres aspectos fundamentales. Primero, eliminar el cabildeo para que los candidatos, buscando ese besamanos, busquen apoyo en uno u otro sentido. Segundo, que los magistrados realicen una audiencia pública para que todos los candidatos a ser Procurador General expresen ante el país sus puntos de vista. Y, tercero, escoger una persona independiente y absolutamente idónea. Aunque afortunadamente son casos individuales, hay magistrados más conocidos por sus hazañas electoreras que por sus sentencias. Prueba de ello fue el golpe de Estado que le dieron a quien en ese momento era vicepresidente y candidato legítimo a ser presidente del Consejo de Estado, el doctor Ramiro Pasos, porque estaba de por medio la elección por parte de los presidentes de las Cortes del Registrador. Son magistrados doctorados en politiquería, ahora que está de presente una elección tan definitiva como la del Procurador. Ellos saben perfectamente quiénes son. No nos temblará la mano para denunciarlos desde la Corporación.
Aunque afortunadamente son casos individuales, hay magistrados más conocidos por sus hazañas electoreras que por sus sentencias
La tarea del fiscal Barbosa está bajo fuego, como tituló la revista ‘Semana’. ¿A usted cómo le ha parecido hasta ahora?

Tal vez el cargo público más complicado en el país es ese, que debe incluir una aspiración fundamental: tener muchos enemigos y conservar muy poquitos amigos. Ha tomado unas decisiones que nos parecen por supuesto polémicas, la del gobernador de Antioquia es una de ellas.

¿Por qué?

Es un momento complejo por la pandemia. Además, Aníbal Gaviria, para mí, en lo personal, no genera un peligro para la sociedad. Me parece una persona proba, y yo confío en que pueda demostrar su inocencia. No obstante lo anterior, señalaba en su rueda de prensa el Fiscal que su consideración se dio porque él, presuntamente, podía ser un obstáculo para la investigación, en la medida en que cursa un proceso paralelo frente a los funcionarios que adoptaron ciertamente esas decisiones, como la secretaria de Infraestructura de su departamento. La tarea del Fiscal es garantizar el debido proceso y, sobre todo, actuar de manera independiente. Un Fiscal actualmente en Colombia se puede representar en el mito griego de Sísifo, condenado toda su vida a subir una pesada roca hasta lo alto de una montaña, y cuando lo lograba, esta volvía a caer y él, a volver a empezar.

¿Será el doctor Barbosa capaz de subir esa roca a la punta de la montaña sin dejarla rodar?

Ese cargo forma carácter. Lo importante es que quien lo asuma tenga independencia, autonomía y eficiencia.

Vamos a la elección del reemplazo del magistrado Luis Guillermo Guerrero en la Corte Constitucional. Sabemos que es un hombre de tendencia ideológica conservadora, y así lo ha demostrado en muchos de sus fallos, que no por ello han carecido de rigor, de seriedad y de probidad. Hay 110 candidatos a sucederlo. El Consejo de Estado tiene que hacer esa terna. ¿Cree que en la elección de su sucesor se debe respetar su tendencia ideológica conservadora?

Me parece interesante que en la Corte Constitucional estén representadas todas las ideologías. Es bueno que exista ese equilibrio de tendencias ideológicas. Afortunadamente, entre las personas que buscan reemplazar a este magistrado, que sin duda ha sido una persona muy seria, yo detecto ahí 24 candidatos de lujo. El Consejo de Estado tiene una oportunidad de oro para lucirse.

Me interesa mucho cómo está viendo a la JEP. Con la mano en el corazón, ¿cree que quedó bien diseñada, o que quedó mal, y ya es muy tarde para meterle mano?

A la JEP no hay que meterle mano, pero creo que ellos también tienen un compromiso fundamental: generar rápidamente las primeras decisiones a favor de las víctimas. Desaciertos, claro que los han tenido. Me llamó poderosamente la atención cómo se habían declarado algunos beneficios para el señor ‘Jesús Santrich’, que posteriormente permitieron su fuga y rearme. Pero también pensamos que ha tenido aciertos, y por eso son más de 12.000 excombatientes que ya se han sometido ante esa jurisdicción. Me decía la doctora Patricia Linares que en las próximas semanas van a generarse las primeras decisiones a favor de las víctimas, y creo que ese es el termómetro para medir si es buena o no la gestión de la JEP.

¿Y en cuanto a la Comisión de la Verdad?

Me preocupa que desde la Comisión de la verdad se pretenda reescribir la historia política del país. Sobre todo en lo que tiene que ver con el caso del proceso 8.000 y los dineros que ingresaron a la campaña Samper. Desde ese punto de vista me niego a creer que el padre Francisco de Roux quiera ponerse el vestido percudido que usó en el siglo pasado Heyne Mogollón.

Mire en lo que vamos: el M-19 pretende contarnos la verdad con frases como la que acaban de depositar ante la Comisión, de que “es imposible que el M-19 hubiera recurrido a mecanismos inmorales como aliarse con Pablo Escobar para la toma del Palacio de Justicia”. ¿La verdadera inmoralidad no estuvo en haberse tomado el Palacio de Justicia a sangre y fuego?

Sobre el tema del Palacio de Justicia escribió una verdad muy completa la comisión compuesta por los doctores Nilson Pinilla, José Roberto Herrera y Aníbal Gallego, quienes determinaron que sí hubo presunta financiación del cartel de Medellín en esa toma. Reescribir verdades que ya han establecido organismos tan serios me parece inaudito.

Aquí necesitamos que nos cuenten las verdades que no sabemos, y no que nos cambien las que ya sabemos...

Porque si no, sería la comisión de la desverdad, por así decirlo…

¿Usted tiene más o menos contabilizado cuánto nos vale sostener esos organismos al año?

Sí, casi unos 200.000 millones de pesos anuales, una inversión obviamente importante. Por eso estamos expectantes para que se produzcan rápidamente esas primeras decisiones, porque lo que no puede ser la JEP es un monumento a la impunidad.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

jueves, 19 de marzo de 2020

Al año, 20 % de casos judiciales quedan represados y suman congestión Hay 1,8 millones de casos pendientes. Apenas hay 11 jueces por cada 100 mil habitantes. eltiempo.com/justicia/cortes/


Al año, 20 % de casos judiciales quedan represados y suman congestión
Hay 1,8 millones de casos pendientes. Apenas hay 11 jueces por cada 100 mil habitantes.

juridica
Desde los años 90, la demanda de justicia en Colombia ha aumentado en un 350 por ciento, pero la planta de personal solo ha crecido en 20 por ciento.
Foto: 
Istock.
Por: Justicia el tiempo.com/
19 de marzo 2020 , 08:01 a.m.

Con cerca de un 20 por ciento de casos que no pueden ser evacuados el mismo año que llegan y se van rezagando, y un inventario de procesos que a 2019 llegaba a 1’884.088, la congestión es uno de los mayores problemas de la justicia en Colombia.

Las variables que influyen en esto son múltiples. Hernando Herrera Mercado, director de la Corporación Excelencia en la Justicia, explicó que 
el número de jueces de Colombia es una de las razones fundamentales de la congestión.

 


Y es que, con corte al 15 de febrero de este año, en Colombia había 5.488 jueces, entre jueces, magistrados de tribunal y de altas cortes, lo que significa que para los 50 millones de colombianos, la tasa es de 11 jueces por cada 100.000 habitantes. En comparación, la Ocde dice que el estándar óptimo es de 65 jueces por esa misma cantidad de personas.

Pero la poca cantidad de jueces no es la única razón de la congestión, dijo Herrera, quien agregó que 
“hay estudios que señalan que nuestro sistema procesal posee múltiples variables y posibilidades de interponer recursos ante el superior jerárquico en cada caso, lo cual hace que las actuaciones sean más demoradas. Un tercer aspecto es la alta litigiosidad, es decir, buscar resolver las controversias esencialmente mediante la vía judicial”.

Y añadió que para superar este tema hay que trabajar en tener más jueces, pero también en aspectos como la seguridad jurídica.

Un aspecto es la alta litigiosidad, es decir, buscar resolver las controversias esencialmente mediante la vía judicial
Detrás del número de jueces está el presupuesto, que no ha crecido tanto como se ha pedido, “ese rezago se nota año tras año en el número de jueces y magistrados, que se necesitan muchos más, en inversiones también”, dijo Diana Remolina, presidenta del Consejo Superior de la Judicatura, órgano que administra los recursos de la Rama.
Remolina agregó que mientras que desde los 90 la demanda de justicia en Colombia ha aumentado en un 350 por ciento, la planta de personal solo ha crecido en 20 por ciento.

En esto coincidió Hermens Darío Lara, magistrado del Tribunal Superior de Bogotá y presidente de la Corporación de Jueces y Magistrados de Colombia, quien dijo que debe haber dinero para invertir en la justicia pues, por ejemplo, dijo, los jueces penales del circuito de Bogotá siguen siendo la misma cantidad desde hace 20 años, pero la cantidad de procesos que conocen no son los mismos de hace dos décadas.

La Judicatura agregó que para mejorar la eficiencia también es importante la digitalización de todo el proceso,
 “la tecnificación de la justicia reduce tiempos y la hace más eficiente y ágil”, apuntó Remolina.

En el proceso de digitalización han estado trabajando tanto las altas cortes como el Ministerio de Justicia, incluso de la mano del BID, pero el camino aún es largo y costoso. Según la presidenta del Consejo Superior de la Judicatura, entre los análisis que han hecho tienen que el plan de digitalización de la justicia en Inglaterra costó unos 800.000 millones de dólares, y en Perú, dijo, ya llevan un inversión de 450.000 millones de dólares, por lo que
 calculan que todo la digitalización en Colombia puede costar entre 500 y 800 mil millones de dólares.

Ese rezago se nota año tras año en el número de jueces y magistrados, que se necesitan muchos más, en inversiones también

De otro lado, la ministra de Justicia, Margarita Cabello, indicó que también están trabajando en estrategias para impulsar la celeridad de los procesos y que en el marco de la reforma de la justicia y la ley estatutaria a la justicia –que están pendientes de ser radicadas en el Congreso– se plantean medidas para desjudicializar asuntos que pueden ser resueltos sin necesidad de la intervención de un juez.

Igualmente, dijo Cabello, se están fortaleciendo estrategias para aumentar el uso de métodos alternativos de solución de conflictos, lo que impacta en la reducción de los casos que terminan llegando a un despacho judicial.

No obstante, algunos no están tan de acuerdo con que la salida sea desjudicializar asuntos, o, como lo 
propone el borrador de reforma a la justicia, darles a notarios, árbitros y conciliadores poderes jurisdiccionales, es decir de jueces, en algunos casos.

El magistrado Lara consideró que esto que en lugar de “quitarle peso a la rama judicial” al entregarle asuntos a notarios, árbitros y demás, deberían crear jueces y no “volver esto un negocio al dárselo a particulares”.

Por su lado, Álvaro Rojas, presidente de la Unión Colegiada del Notariado Colombiano, dijo que esta propuesta establece que ellos recibirían esos poderes jurisdiccionales solo de forma excepcional y para casos en los que haya un mutuo acuerdo entre las partes, “lo que a mí me preocupa es el trámite del proyecto de acto legislativo, que no uno sabe ni qué entra ni qué sale del texto, pero las funciones que nos atribuyen las veo normales”.

En todo caso, frente a una congestión judicial que cada día presiona más al sistema, que diariamente sigue recibiendo las necesidades jurídicas de los ciudadanos, varios de los expertos coinciden en que en
 la solución debe haber esfuerzos conjuntos en varios frentes.

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viernes, 6 de marzo de 2020

Ramiro Bejarano analiza la reforma a la justicia. amnbitojuridico.com/noticias/columnista/

COLUMNISTAS

Ramiro Bejarano analiza la reforma a la justicia


Ramiro Bejarano analiza la reforma a la justicia (Minjusticia)
Ramiro Bejarano Guzmán

Profesor de Derecho Procesal de las universidades 
de los Andes y Externado de Colombia

Debo confesar que mi primera aproximación al proyecto 
de acto legislativo de reforma a la justicia que anda circulando 
es de perplejidad, porque, aunque no dudo de las 
buenas intenciones y competencia de la Ministra de Justicia, 
el tramitar este asunto de la mano de las altas cortes revive 
la vieja discusión de que las propuestas apuntan más a 
resolver las dificultades internas en estas corporaciones que 
a aliviar las de los usuarios de la justicia. Reformar la justicia 
sin oír a los magistrados es un disparate, pero la experiencia 
ha demostrado que depositar en ellos la suerte de la 
misma es odioso e inconveniente.

El proyecto de acto legislativo busca imponer unas 
modificaciones que poco o nada servirían al 
mejoramiento del servicio público de la justicia, 
entre otros aspectos:

– Atribuir de manera excepcional y transitoria 
funciones jurisdiccionales a “notarios, centros de 
arbitraje y/o centro de conciliación” para conocer 
algunos asuntos. Esta vieja idea no fortalece la justicia 
y en cambio la debilita, porque si en el futuro los 
centros de arbitraje y/o de conciliación, principalmente 
los de las cámaras de comercio, saborean el poder de 
administrar justicia, terminarían desplazando a 
los jueces ordinarios y privilegiando a la justicia 
privada y remunerada.

– Ampliar a cuatro años la inhabilidad de quienes 
dejan la magistratura para lanzarse a cargos de elección popular
Es una buena idea, pero debería extenderse al mismo número 
de años del periodo para el cual fue designado cada quien. 
Esta solución haría más transparente las futuras elecciones, 
para que los exmagistrados no sucumban al embrujo de lanzarse 
a cargos de elección popular invocando o valiéndose del prestigio 
de la toga.

– Autorizar a que hagan parte de la Sala que en la 
Corte Constitucional deba decidir la revisión de una 
tutela contra providencia expedida por una alta corte 
los magistrados de la corporación entutelada. Es decir, 
integrar salas conjuntas de la Corte Constitucional 
con los magistrados que profirieron el fallo objeto de 
revisión en sede de tutela. Esta propuesta concedería 
un privilegio excesivo a las altas cortes entuteladas de 
participar de la Sala de Revisión integrada por 
la Corte Constitucional, para incidir en el fallo del 
recurso de amparo. Eso sería tan absurdo como 
permitirle al apelante sentarse con el superior a debatir 
la suerte de la impugnación. Esta solución debe 
erradicarse tajantemente, y lo que debe consagrarse 
es una prohibición para los magistrados de altas cortes 
de hacer cabildeo ante la Corte Constitucional en favor 
de sus fallos objeto de revisión, como se sabe ha ocurrido 
en algunas ocasiones.

– Incrementar la edad de 50 años como requisito 
para ingresar a una alta corte y acreditar experiencia 
de más de 25 años en diferentes actividades. Se ofrece 
sensato, pero se debería extender la edad de retiro 
forzoso a 75 años, porque el retiro a los 70, como está hoy, 
permite a una persona candidatizarse en un lapso de 
20 años. Debería incluirse el mismo límite mínimo para 
aspirar al Consejo Superior de la Judicatura, y no mantener 
la edad de 35 años.

– La extensión de los periodos de los magistrados de 
la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia 
y el Consejo de Estado de 8 a 12 años. En nada 
contribuiría a mejorar la justicia prodigada al ciudadano 
de a pie. Quienes defienden esta opción alegan que 8 
años es un periodo muy corto, porque el magistrado 
debe abandonar el cargo cuando ya ha aprendido el oficio. 
Es mejor que ingrese un nuevo togado que inicie un 
proceso de adaptación, a que se prolongue más de 10 
años en el mismo cargo, porque eso anquilosa la 
jurisprudencia, tanto más si se acoge la idea de modificar 
el artículo 230 de la Carta para tornar obligatorio el 
precedente judicial. Por lo demás, aunque esta reforma 
aplicaría para quienes sean designados en el futuro, 
no sería raro que algunos de los actuales magistrados 
invocarían el derecho a la igualdad y terminarían 
prolongando sus periodos a 12 años cuando fueron 
designados para 8.

Esto apenas empieza. Habrá oportunidad de ocuparse 
de otros aspectos que por razones de espacio no 
pudieron ser tratados en esta columna.