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miércoles, 13 de agosto de 2014

Las 15 claves de la nueva reforma a la justicia. Yesid Reyes analiza las bondades del texto.

12 AGO 2014 - 11:22 PM
Yesid Reyes analiza las bondades del texto

Las 15 claves de la nueva reforma a la justicia
En el despacho del presidente Juan Manuel Santos reposa el proyecto de ley que dejó listo el exministro Alfonso Gómez Méndez. El Espectador revela todos los detalles de una iniciativa que levantará ampolla.
Por: Juan David Laverde Palma. elespectador.com

La creación de un supertribunal para juzgar y destituir a magistrados de altas cortes y al propio fiscal general, la prohibición de cualquier forma de reelección para aquellos que administran justicia, la eliminación de una buena vez del cuestionado Consejo Superior de la Judicatura, el reconocimiento de que sí proceden tutelas contra sentencias judiciales proferidas por las altas cortes, la modificación de la inoperante Comisión de Acusación del Congreso, el recorte de las facultades sancionatorias del procurador y la suspensión de congresistas que no justifiquen sus ausencias en el Parlamento constituyen la columna vertebral de la nueva y ambiciosa reforma a la justicia que tiene lista el gobierno Santos.

En el despacho del jefe de Estado reposa el proyecto final en el que trabajó durante meses el exministro Alfonso Gómez Méndez con una comisión del más alto nivel. Sus objetivos: acabar con la sensación de impunidad que rodea a los magistrados de las altas cortes y al fiscal general, descongestionar los despachos de los jueces del país, despolitizar la justicia, proscribir esa práctica terrible del “yo te elijo, tú me eliges”, volver a recuperar el sentido de la “majestad de la justicia” y ponerle por fin orden a uno de los tres poderes públicos, cuya cúpula terminó tan untada de política como el Congreso mismo.

El Espectador conoció los detalles de este proyecto de reforma que hoy examina con lupa el recién posesionado ministro de Justicia, Yesid Reyes. Entre lo más novedoso está que todas las funciones electorales de las altas cortes pasan a mejor vida, salvo la elección del fiscal general. Según el proyecto, la Corte Suprema de Justicia le entregará al presidente una lista de seis candidatos y será el mandatario quien escoja. Asimismo le quita al procurador la facultad de destituir e inhabilitar a los congresistas -ni más ni menos-, al tiempo que elimina la figura del representante del Ministerio Público de los juicios orales en el sistema acusatorio.

También establece una jurisdicción de tutela para que haya jueces especializados en fallarlas mientras los demás se dedican a lo que les corresponde: resolver los distintos expedientes civiles, penales o laborales, sin distracción alguna. Por primera vez se reconoce que la tutela sí procede contra sentencias de la Corte Suprema y el Consejo de Estado (ambos tribunales han dicho siempre que sus fallos son inobjetables) y se ordena la creación de un supertribunal, una especie de comisión de nueve sabios, que estará encargado de juzgar disciplinariamente a los magistrados de las altas cortes y al fiscal. La morosidad, el tráfico de influencias y los permisos no justificados -cruceros y cosas por el estilo- podrán ser objeto de sanción.

Y aún hay más: los congresistas que no vayan a trabajar al Parlamento podrán ser suspendidos por el Consejo de Estado. De acuerdo con el proyecto, las contravenciones o delitos bagatela serán resueltas por autoridades administrativas de Policía, se elevarán los requisitos de experiencia de 10 a 20 años para magistrados de altas cortes, los jueces ya no podrán invocar aquello de la “autonomía judicial”, desconociendo la jurisprudencia de las cortes, y ningún magistrado podrá saltar al Gobierno.

Las 15 reformas que se plantean:
1. Se creará un súpertribunal para juzgar, sancionar y destituir a magistrados de altas cortes y al fiscal General por faltas disciplinarias, como la morosidad judicial, el tráfico de influencias, las recomendaciones, permisos no justificados (léase cruceros) o el propio carrusel de las pensiones. La parte penal queda en la Comisión de Acusación del Congreso.

2. Este súpertribunal estará conformado por nueve magistrados que serán elegidos por los presidentes de la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y la Corte Suprema de Justicia. Cada uno de estos tribunales postulará a tres miembros que deberán acreditar una experiencia de más de 25 años, haber ocupado las más altas dignidades de las cortes y el Estado y tendrán un periodo de ocho años. Serán una especie de comisión de sabios, cuyos fallos son de única instancia.

3. Se elevarán los requisitos de experiencia de 10 a 20 años para los magistrados de altas cortes, se mantienen sus periodos de ocho años y se aumentará la edad de retiro a los 70 años. No podrá haber reelección alguna en la administración de justicia.

4. Se prohibirá que un magistrado de una alta corte pueda aspirar después a otra. Salvo al nuevo súper tribunal disciplinario. Además, el caso de Francisco Ricaurte se vuelve norma constitucional: el “yo te elijo, tú me eliges” se acaba de una buena vez porque ningún magistrado podrá apoyar a un candidato que previamente haya participado en su elección.

5. No podrá el gobierno elegir, postular o nominar para cualquier cargo a un magistrado en ejercicio y éste sólo podrá aceptar un cargo en esas condiciones después de dos años de su retiro. Se busca acabar esta puerta giratoria y lo que se han entendido como pagos del gobierno a las cortes.

6. Se suprimirá toda función electoral de las altas cortes, salvo la del fiscal General que ahora se hará al revés: la Corte Suprema hace una lista de seis candidatos y escoge el presidente.

7. Se acabará el Consejo Superior de la Judicatura y en su lugar se creará, por un lado, el súper tribunal disciplinario y, por el otro, un sistema de administración de la rama que tendrá un nivel directivo, un ejecutivo y una gerencia.

8. Se reconocerá por primera vez que sí proceden las tutelas contra sentencias judiciales de las altas cortes (la Corte Suprema y el Consejo de Estado han sostenido que sobre sus fallos no procede este recurso). También se determinará que toda tutela contra sentencias judiciales será resuelta por la Sala Plena de la Corte Constitucional.

9. Se creará la jurisdicción constitucional que en términos castizos significa la designación de jueces especializados de tutela en todo el país (que se aplicará de manera gradual). El objetivo es que los jueces se dediquen a su campo y que todas las tutelas sean resueltas por esta nueva jurisdicción.
10. En todo caso, para evitar tutelatones y otras especies parecidas la Corte Constitucional podrá en cualquier momento agrupar las tutelas y decidir sobre ellas en un solo fallo de unificación.

11. Los jueces ya no podrán invocar esa premisa de la autonomía judicial para fallar como ellos consideren. Tendrán que reconocer la jurisprudencia de altas cortes sobre los temas a la hora de emitir sus fallos. Eso de la ruedas de la sueltas no irá más.

12. Las contravenciones o delitos bagatela como riñas serán resueltas a través de procedimientos breves y orales por autoridades administrativas de policía. El objetivo es la descongestión judicial.

13. Se le quitará al procurador la facultad de sancionar disciplinariamente a los congresistas. Esa labor pasará al Consejo de Estado. Además, se le quitará al jefe del Ministerio Público las funciones preventivas en derechos humanos, que pasarán a la Defensoría del Pueblo, y la intervención en todos los procesos judiciales del sistema acusatorio, pues su figura resulta obsoleta.

14. La pérdida de investidura de los congresistas se reduce a tres causales: conflicto de intereses y violación de régimen de inhabilidades, indebida destinación de dineros públicos y tráfico de influencias. El Consejo de Estado, además, podrá ordenar la suspensión de los congresistas cuando éstos incurran en inasistencia injustificada al parlamento. Se acabará eso de que los senadores y representantes no vayan a trabajar.


15. Se propone cambiar la ineficaz Comisión de Acusación del Congreso. Sus integrantes deberán estar cualificados en temas penales y serán asistidos por un cuerpo de asesores investigadores. El objetivo es que por una vez en la vida la Comisión funcione.

Independencia y activismo judicial, temas centrales en foro sobre reforma a la justicia.

Independencia y activismo judicial, temas centrales en foro sobre reforma a la justicia.
11 de Agosto 8:11 AM. ambitojuridico.com


“Cualquier reforma a la justicia que se emprenda en Colombia debe garantizar la independencia judicial”. Así lo advirtió la directora de la Corporación Excelencia en la Justicia (CEJ), Gloria María Borrero, durante la instalación del foro Reforma a la justicia, activismo judicial y políticas públicas, organizado por el Programa Estado de Derecho para Latinoamérica de la Fundación Konrad Adenauer, la Pontificia Universidad Javeriana, la CEJ y ÁMBITO JURÍDICO.

Durante su intervención, Borrero se refirió a la falta de control en las altas cortes, y advirtió sobre la necesidad de establecer mecanismos de rendición de cuentas. “Tenemos que apuntalar aspectos vitales del estatuto del juez, su selección y evaluación de desempeño”, anotó.

En su opinión, la reforma a la justicia tiene varias justificaciones, entre ellas la necesidad de reformar el equilibrio de poderes y modificar las funciones electorales de las altas cortes. En ese sentido, se refirió a las amenazas latentes en contra de la independencia judicial, como aquellas que provienen de los órganos de control, cuando no están de acuerdo con decisiones judiciales.

De otro lado, la directora de la CEJ advirtió sobre los riesgos de los comunicados o sentidos de los fallos que publican las altas cortes, los cuales se estarían aprovechando para “tentar a los opinadores para ver cómo se puede organizar un fallo”. Los jueces, con concluyó Borrero, “tienen que pronunciarse a través de sus sentencias”.

Independencia y poder judicial
Los costos de la falta de independencia judicial y los posibles mecanismos para incrementarla, como la garantía del equilibrio de poderes, fueron los temas que se debatieron en el primer panel del foro

Al respecto, Armin von Bogdandy, profesor del Instituto Max Planck de Heidelberg (Alemania), sostuvo que la función central del sistema legal se estructura en la confianza.  “El tribunal es la base de ese sistema legal y es la función de los tribunales mantener esa confianza. Los jueces deben ser independientes e imparciales”, agregó.

El experto también se refirió en la necesidad de que los ciudadanos conozcan las decisiones de los jueces y de que puedan ejercer un tipo de curaduría y vigilancia a su gestión.

A su turno, César Landa, docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú, agregó que el problema de credibilidad en el sistema de justicia deriva en costos de tipo social. La justicia, al demorarse en responder a los ciudadanos, genera altos costos de transacción, advirtió.

“La democracia en sí misma empieza a ser debilitada cuando hay un sistema de justicia que no resuelve de manera imparcial, sino que resuelve dependiendo delos intereses de los grupos de importancia o élites, dejando de lado a las minorías. Una justicia débil es cotosa para la democracia”, explicó este especialista.

Igual opinión tiene Jesús María Casal, miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, quien agregó que la independencia de la justicia es un presupuesto fundamental en la construcción del Estado.

“Sin independencia judicial no puede haber Estado de derecho. Un tema clave es la voluntad de constitución, en relación con la independencia judicial, que la institucionalidad vaya enfocada a respetar el proyecto institucional. Cuando eso no ocurre, cuando hay un proyecto político instalado para el cual el Estado de derecho no es conveniente, es muy difícil que un mecanismo técnico sea efectivo para garantizar la independencia”, agregó.

De acuerdo con Casal, si el proceso inicial de escogencia de los jueces está contaminado, es bastante complejo enderezarlo posteriormente. “Cuando su designación se da a dedo es muy difícil que el juez sea independiente”, enfatizó.

En el mismo sentido se pronunció José Antonio Rivera, exmagistrado del Tribunal Constitucional de Bolivia, quien se refirió, en concreto, a la administración de justicia en su país, donde “la falta de independencia y acceso ha generado altos costos sociales”. Según Rivera, esto ha derivado en la sistemática falta de credibilidad hacía la justicia, además de que los sectores sociales estén tomando la justicia por su propia mano, a través del linchamiento.

El experto agregó que el 60 % de los bolivianos cree que los ciudadanos deberían buscar justicia por mano propia. Esto, a su juicio, ha ocasionado que la justicia, en vez de pacificar a la sociedad, agudice el conflicto social.

“La falta de independencia se refleja en el debilitamiento y ausencia de los mecanismos jurisdiccionales de control político, haciendo que la justicia sea instrumentalizada y apoderada por el poder político, con el fin de desplegar sistemas de persecución judicial”, enfatizó.

Para concluir, el exministro de Justicia de Colombia Juan Carlos Esguerra sostuvo que hablar de equilibrio de poderes e independencia judicial no es solo referirse a la arquitectura jurídica, sino también a las garantías ciudadanas.

Esguerra también se refirió a la necesidad de reformar las funciones electorales de la cortes, así como a la potestad normativa que ha venido incluyendo la Corte Constitucional en sus sentencias, comportamiento que le genera preocupación.

Activismo judicial y políticas públicas
Durante el segundo panel del foro, que se centró en activismo judicial y políticas públicas, los participantes se refirieron al balance de estas materias en Latinoamérica.

Víctor Bazzan, del Instituto de Derecho Constitucional, Procesal Constitucional y Derechos Humanos de la Universidad Católica de Cuyo (Argentina), explicó que el activismo judicial tiene origen en la retracción que han tenido los poderes políticos, en causas sensibles en materia de derechos humanos. Esto, explicó, ha generado una inserción de la política constitucional en la discusión de políticas públicas.

“Es necesario el activismo, en tanto exista una crisis de representación política. Estoy en favor de un activismo prudente, dinámico y equilibrado, que no invada esferas del Estado”, agregó Bazzan.

Por su parte, Mariela Morales, miembro del Instituto Max Planck, indicó que el activismo judicial está profundamente enraizado con el proceso democrático que vivieron las sociedades latinoamericanas en los años 80, lo cual evitó violaciones sistemáticas y masivas de los derechos humanos. Ese activismo trasnacional y la participación de la sociedad civil, inidcó, ha sido fundamental para el cambio de políticas públicas para la protección de tales derechos.

“Es necesario el activismo, porque nuestra realidad exige esta transformación por la vía de la reforma estructural de nuestros países, en base a los déficits democráticos que estamos viviendo. Es necesario que entendamos que el Sistema Interamericano de Derechos Humanos está actuando como un sistema mediador”, comentó.

Finalmente, Humberto Sierra Porto, juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, advirtió que la expresión “activismo judicial” se ha venido utilizando de manera peyorativa y, por lo tanto, es necesario entender adecuadamente la manera como actúan los jueces.


“Activismo judicial, podríamos llegar a una conclusión, consiste en el fenómeno en el que los jueces están actuando, pero respetando el derecho, las leyes, los principios que otorgan un margen de competencia que antes, se tenía entendido, hacían parte de otros poderes públicos”, señaló. A juicio de Sierra, hablar de activismo judicial supone hacer una reflexión sobre la manera en que se hacen y se comprenden las leyes.

Día clave en Consejo de Estado para la Reforma de la Justicia. eltiempo.com

Día clave en Consejo de Estado para la reforma de la justicia
Demanda podría revivir la cuestionada reforma que se hundió en el 2012.
Por:  JUSTICIA | eltiempo.com
11:26 p.m. | 11 de agosto de 2014
En el orden del día de la Sala Plena del Consejo de Estado de este martes, figura como primer punto la demanda que podría revivir la cuestionada reforma de la justicia que se hundió en el 2012.
La base de la discusión es la ponencia de la consejera María Claudia Rojas, según la cual sería nulo el decreto con el que el presidente Juan Manuel Santos convocó a las sesiones extras en las que el Congreso enterró esa reforma.

En este proceso, todos los consejeros fueron recusados ya que, si revive la reforma, se podrían beneficiar con algunas de las polémicas gabelas que se incluyeron a última hora en ese proyecto y que determinaron que el Gobierno optara por acudir a un mecanismo inédito para evitar su vigencia. Las recusaciones fueron negadas.

Si prospera la tesis de Rojas, el país se vería abocado a una especie de interinidad judicial, pues en su momento hubo consenso en que la norma incluía tal cantidad de ‘micos’ que no debía entrar en vigencia.

Entre los cambios surgidos a último momento estaba la concesión de un blindaje judicial y disciplinario que, en la práctica, impedía que los congresistas tuvieran controles como los que se utilizaron para frenar la ‘parapolítica’.

José David Name, presidente del Congreso dijo que, si se declara nulo el decreto presidencial, la norma quedaría ‘viva’ ya que no requiere de sanción presidencial.

En el Gobierno hay alarma, como lo señaló el saliente ministro de Justicia, Alfonso Gómez Méndez: “Tengo la esperanza de que ese esperpento no va a resucitar”, dijo.

martes, 5 de agosto de 2014

¿Qué hay detrás del nuevo paro en la Justicia? semana.com 4 de agosto de 2014.

04 agosto 2014
¿Qué hay detrás del nuevo paro en la Justicia?
PUGNA. Mientras en el Palacio de Justicia se habla de revanchas entre altas cortes, varios juzgados anunciaron cese de actividades.
Un acuerdo del Consejo Superior de la Judicatura habría encendido los ánimos entre las altas cortes.
Foto: Ilustración SEMANA semana.com

Cuando se creía que estaba conjurado un nuevo paro judicial con la promesa del gobierno de atender las peticiones de los funcionarios de la rama judicial y garantizar 170.000 millones de pesos para el pago de los funcionarios de los juzgados de descongestión, un acuerdo del Consejo Superior de la Judicatura -que está en rigor desde el pasado viernes- hizo volar todo por los aires.

La decisión oficializada por la firma el presidente de esa alta corte, Pedro Munar, aprobó no solo el cierre de varios despachos de descongestión de diferentes ciudades, sino que también suprimió cargos provisionales de descongestión en las altas cortes, lo que provocó un profundo malestar en la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado.

Según citó la Judicatura, entre las razones que la llevaron a tomar la polémica decisión, están “la falta de cumplimiento de las metas, porque dejan de ser necesarios, por basarse en informes que no corresponden a la realidad, por incumplimiento en el reporte mensual al Sistema de Información Estadístico de la Rama Judicial, por incumplimiento de las directrices impartidas por la Sala Administrativa o por insuficiencia de recursos presupuestales”.

Desde este lunes a las 10:00 a. m. los funcionarios de los Tribunales de Bogotá y Cundinamarca determinaron unirse a la jornada de cese laborar citada por Asonal Judicial. La razón es una sola, que el Consejo Superior de la Judicatura eche para atrás el acuerdo PSAA14-10195, mediante el cual se ordenó la supresión de por lo menos 130 juzgados de descongestión. Sin embargo la problemática de fondo es una sola: no hay suficientes jueces, personal e infraestructura física para la demanda de justicia que existe en el país.
Sin embargo en todo esto habría una razón más de fondo. En los pasillos del Palacio de Justicia, varios magistrados le comentaron a Semana.com que la decisión de la Judicatura tendría más que ver con una revancha por la declaración de nulidad de los magistrados de ese alto tribunal Francisco Ricaurte y Pedro Munar.

Mientras el primero ya deja su cargo, el segundo todavía espera que salga la decisión oficial en su contra. El mismo Munar justificó este lunes que, de los 250.000 millones de pesos que se habían solicitado para continuar con el programa de descongestión que ya lleva dos años, solo se consiguieron los 170.000 millones de pesos ya acotados.

Pero ¿cómo afecta la decisión de la Judicatura a las demás cortes? Todos los despechos perdieron entre dos y tres funcionarios encargados de descongestión, que sumados cuentan 81 funcionarios (21 Corte Suprema de Justicia, 20 Corte Constitucional y 40 Consejo de Estado) encargados de evacuar la gran cantidad de trámites represados.

La reacción no se hizo esperar. La presidencia del Consejo de Estado se reunió de manera extraordinaria para evaluar el tema dando como resultado un comunicado que el alto tribunal manifestó que “no ahorrará esfuerzo alguno para lograr el restablecimiento de los cargos en descongestión que fueron eliminados”.

Por su parte, en la Corte Constitucional la situación se complica en especial en materia de tutelas, en el sentido de que le llegan 1.500 solicitudes de amparo al día. La Corte Suprema de Justicia, a pesar de también se ve seriamente afectada, ha guardado silencio sobre la situación.

Quienes sí tomaron la palabra fueron los jueces administrativos que, además de dar cuenta de esta situación (“pareciera ser una medida de retaliación por las recientes decisiones judiciales que anularon la elección de dos magistrados de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura”, dijeron), pidieron desterrar de la rama judicial las prácticas clientelistas y politiqueras. 
Sin embargo varios magistrados consultados por este portal indicaron que la situación es de extrema gravedad y calificaron la medida como una “masacre laboral”, para los cual se necesitan medidas de choque que evitarían un eventual colapso en la justicia.

Cese de actividades.
“Vamos con el cese de actividades hasta que se tengan en cuenta las peticiones que han sido convocada en el sentido de que se implemente inmediatamente la creación de los cargos necesarios para suplir la demanda judicial y que fueron suprimidos a través del Consejo Superior de la Judicatura”, señaló Diego Mauricio Rayo, vicepresidente suplente de Asonal Judicial y vocero Comité de los Tribunales Bogotá y Cundinamarca. 

Rayo dijo que al cese de labores se unieron todos los funcionarios de los tribunales, menos los magistrados, y que no se atenderá al público, con excepciones de medidas urgentes, como habeas corpus o tutelas que impliquen derechos fundamentales de salud y vida. 

Señaló el funcionario que en Bogotá están también en paro los juzgados de Ejecución de Penas localizado el edificio Kaiser; los juzgados de Paloquemao, los de Convida, el edificio San Remo y Eduardo Morales. También se unieron las seccionales de Nariño, Cauca, Caquetá, Santa Marta, Bolívar y La Guajira.

De acuerdo con el sindicato, se afectan a unos 950 funcionarios de manera directa; mientras entre 2.000 y 3.000 más, se ven afectados de manera indirecta. Estos últimos, porque los procesos que estaban a cargo de los de descongestión, fueron remitidos inmediatamente a los despachos de conocimiento en propiedad. 

“Estamos hablando de una afectación del 30 % de estos procesos, más o menos 400.000 procesos a nivel nacional que se verían damnificados con la supresión de los cargos de descongestión”, explicó Reyes. 

El funcionario añadió que desde hace más de seis meses se viene unificando un pliego de cargos de todos los sindicatos con el Consejo Superior de la Judicatura y con el gobierno. Señalan que, particularmente, no ha estado presente el Ministerio de Hacienda y con el paro se presiona que esa cartera haga parte de la mesa.


Lo que más extraña a los miembros de Asonal, es que si bien el miércoles pasado, durante la comisión interinstitucional, el Consejo Superior de la Judicatura afirmó que le bastaban los 170.000 millones de pesos ofrecidos por el gobierno para la descongestión, solo dos días después expide una acuerdo que afecta la tercera parte del programa.

Despachos de descongestión irán hasta noviembre: Consejo Superior de la Judicatura.

Despachos de descongestión irán hasta noviembre: Consejo Superior de la Judicatura
5 de Agosto 8:53 AM ambitojuridico.com

La Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura decidió prorrogar hasta noviembre próximo las medidas de descongestión que estaban vigentes hasta el pasado 31 de julio, y cuya terminación amenazaba con provocar un cese indefinido de actividades de los funcionarios judiciales.

Previamente, la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial había solicitado la revocatoria del Acuerdo PSAA1410195, proferido por esa Sala, que implicaba la eliminación de despachos y cargos de descongestión.

La Comisión también pidió retrotraer las medidas al estado en el que se encontraban, garantizando la continuidad de esos cargos, como si el acuerdo no los hubiera afectado. Además, le solicitó una cita al Presidente de la República, para explicarle la importancia y el alcance que tiene plan de descongestión con la entrada en vigencia de los códigos General del Proceso y de Procedimiento Administrativo.

El presidente de la Sala Administrativa, Pedro Octavio Munar, afirmó que la corporación aceptó la recomendación de la Comisión, “en el sentido de mantener el tren de descongestión, los cargos de descongestión, hasta donde sea posible, hasta cuando el dinero que nos ha ofrecido el Gobierno, es decir los 170.000 millones de pesos, alcancen”.

Munar explicó que todos los cargos de descongestión continuarán hasta noviembre, pues falta que el Gobierno destine recursos adicionales por 50.000 millones de pesos, para extenderlos hasta diciembre.

Justamente ayer, Asonal Judicial había convocado a los funcionarios judiciales a un cese de actividades, como protesta por el acuerdo que suprimía los cargos de descongestión y la falta de definición del pliego unificado de peticiones presentado al Gobierno, que esa organización considera fundamental para la continuidad del servicio de administración de justicia.

Por su parte, la Sala de Consulta y Servicio Civil del Consejo de Estado le había pedido al Consejo Superior de la Judicatura revocar el Acuerdo PSAA1410195, que determinó cuáles despachos judiciales debían ser prorrogados por haber cumplido las metas fijadas para mantenerse en funcionamiento.

A juicio de la Sala, el acuerdo era ilegal, porque desatendió el artículo 113 del Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo (CPACA - Ley 1437), que, en su numeral 1º, exige que esa corporación sea oída antes de tomar cualquier decisión que afecte el funcionamiento del Consejo de Estado.

La Corte Constitucional también había advertido que la medida afectaba su trabajo, pues reducía “significativamente las posibilidades de respuesta oportuna y satisfactoria de la corporación respecto de las múltiples demandas ciudadanas que se deben atender para proteger los derechos, libertades y garantías constitucionales, desconociendo el derecho de acceso a la administración de justicia”.

Equilibrio de poderes, tema clave para el nuevo Congreso. Reforma a la Justicia. ambitojuridico.com Agosto 5 de 2.014.

Reforma a la Justicia. Equilibrio de poderes, tema clave para el nuevo Congreso
5 de Agosto 10:39 AM ambitojuridico.com

El pasado 20 de julio, el presidente Juan Manuel Santos planteó sus ideas generales sobre el proyecto con el cual espera “restablecer en nuestra democracia el principio de pesos y contrapesos”.

En su discurso ante el Congreso, esbozó propuestas como la eliminación de la reelección presidencial y la extensión del periodo del mandatario, así como el de los alcaldes y gobernadores. Además, propuso que los partidos presenten listas cerradas a las elecciones de corporaciones, lo que suprimiría el voto preferente, y planteó una revisión de la circunscripción nacional al Senado.

Lo que en un principio parecía planteamientos para una reforma política también tiene elementos de reforma a la justicia, pues el jefe de Estado mencionó que eliminará las atribuciones de nominación de las altas cortes.

El Ejecutivo no ha llevado aún su iniciativa al Congreso, mientras tanto, los legisladores se han adelantado, radicando varias propuestas, algunas con objetivos similares y otras que se oponen a los deseos de Santos. Estos son los proyectos.

Voto obligatorio
En la Cámara de Representantes se presentaron dos iniciativas de reforma a la Constitución Política con el objetivo de implantar el voto obligatorio. La primera (P. A. L. 005/14C) pide modificar el artículo 123, estableciendo una nueva condición para adquirir la calidad de servidor público: haber votado en las elecciones anteriores a la vinculación.

Otra propuesta (P. A. L. 008/14C) ordenaría que el ciudadano que no vote preste servicio comunitario; además, no podría tramitar documentos estatales por el siguiente año.

El Proyecto de Ley 022/14S es más directo, y lista los servicios del Estado en los que se exigiría certificado de votación para obtener beneficios, como la adjudicación de becas educativas y de predios y el acceso a contratos con el Estado o a amnistías, exenciones o rebajas tributarias, entre otros.

Eliminación de la reelección
Una amplia reforma política y a la justicia fue presentada en el Senado (P. A. L. 005/14S). Entre sus artículos está el deber de votar, so pena de sanciones administrativas. Pero esta propuesta pide cambios a otros 27 artículos.

Por ejemplo, se plantea eliminar la reelección, algo que también está en el P. A. L. 002/14S y el 006/14S. En su lugar, se ampliaría el periodo del Presidente de la República a seis años. Además, se le prohibiría al mandatario aspirar a la Vicepresidencia, y quien ejerza este último cargo no podría postularse para Jefe de Estado.

De otro lado, se equipararía el periodo de los congresistas con el presidencial, y se crearía la circunscripción territorial en el Senado.

Los servidores públicos que tengan atribuciones de designación no podrían utilizarlas con personas vinculadas por lazos de parentesco con servidores que intervengan en su postulación.

Reforma a la justicia
Esta propuesta también toca temas del Poder Judicial, pues se autorizaría a los empleados de la rama, de los órganos electorales y a funcionarios de control y seguridad para participar en actividades de partidos y controversias políticas.

En el caso de los magistrados de las altas cortes, se les prohibiría aspirar a otra alta corporación, se ampliaría su periodo a 12 años y no podrían postularse a cargos de elección popular dentro de los seis años siguientes a la dejación del cargo. Además, su experiencia mínima previa tendría que ser de 20 años. Finalmente, la edad de retiro forzoso se establecería en 75 años.

Por otra parte, se crearía el Consejo Superior Judicial, para administrar la Rama Judicial a través de un gerente.

Otras medidas que se plantean se refieren al Fiscal General de la Nación, al que se le ampliaría el periodo a seis años, lo mismo que al Procurador, a quien se le prohibiría reelegirse y se le limitaría para aspirar a cargos de elección popular dentro los tres años siguientes a la finalización del ejercicio.

Cabe destacar que también se pide suprimir la función al Ministerio Público de intervenir en procesos y ante las autoridades judiciales o administrativas.

Otros cambios se relacionan con altos cargos como el Defensor del Pueblo, el Registrador Nacional y los magistrados del Consejo Nacional Electoral; pero también con autoridades locales, como los gobernadores, las asambleas departamentales, los alcaldes y los concejos, a los que también se les ampliaría el periodo a seis años.

Las propuestas no terminan en estos temas, pues en el Senado y la Cámara se radicaron sendos proyectos de reforma constitucional (P. A. L. 006/14C y 011/14S), para ampliar la aplicación de la denominada “silla vacía” a delitos contra la administración pública y la participación democrática.


Finalmente, el Proyecto de Acto Legislativo 004/14C impondría una inhabilidad a los magistrados de las altas cortes, al Contralor General de la República, al Fiscal y al Procurador General de la Nación, para aspirar a esos cargos luego de cinco años de vencido el periodo ejercido.

Se evita paro judicial, tras encuentro de la Comisión Interinstitucional con Asonal Judicial. Agosto 4 de 2014.

4 AGO 2014 - 6:55 PM
Tras el encuentro de la Comisión Interinstitucional con Asonal Judicial
Se evita paro judicial
El Consejo Superior de la Judicatura reversó el acuerdo mediante el cual suprimió 130 juzgados.
Por: Redacción Judicial elespectador
Tras un encuentro realizado entre la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial y Asonal Judicial, la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura decidió reversar el acuerdo mediante el cual se suprimieron casi 130 juzgados de descongestión y alrededor de 2.800 cargos.

El presidente de la Sala Administrativa, el magistrado Pedro Munar, indicó que lo que se va a hacer es usar hasta el último peso de los $170 mil millones que el Gobierno le inyectó la semana pasada para mantener incólume la planta de personal, de acuerdo con la Sala Administrativa, esta medida alcanzará para mantener la planta hasta mediados de noviembre, cuando el Consejo Superior espera que el Gobierno inyecte un nuevo capital que evite un colapso judicial y un posible paro.

"El Gobierno tiene que entender que las medidas de descongestión son para atender un déficit en la justicia", que ya no da abasto. "Al final, quienes sufren con este recorte son los ciudadanos", indicó Munar.


De esta forma se cierra la posibilidad de un nuevo paro judicial como el que se avecinaba por cuenta del cuestionado acuerdo de la Judicatura. Sin embargo, de no inyectarse un nuevo capital -la judicatura ha dicho que se necesitan, por lo menos, $80 mil millones más de lo acordado- se produciría un descalabro en noviembre con su posible cese de actividades. El Gobierno todavía no se ha pronunciado al respecto de esta decisión.